martes, 23 de febrero de 2016

La exploración de los conocimientos previos

Para realizarlo debemos tener en cuenta tres preguntas:

1. ¿Qué explorar? El objeto de nuestra indagación debe ser los conocimientos previos de los alumnos que son pertinentes y necesarios para poder abordar el aprendizaje de nuevos contenidos dentro de nuestro ámbito de acción. Son nuestros objetivos respecto al nuevo contenido y las actividades que planificamos en relación a ellos lo que acaba definiendo los esquemas de conocimiento que los alumnos van a tener que actualizar y movilizar ante la nueva situación de aprendizaje. Un recurso útil para decidir qué explorar es la propia experiencia docente.

2. ¿Cuándo explorar?
Inicialmente podemos decir que la respuesta es obvia y simple: siempre que lo consideremos necesario y útil para llevar a cabo nuestra labor y ayudar a los alumnos en su aprendizaje. Se puede realizar una exploración global al iniciar una unidad didáctica y posponer la evaluación de aspectos más específicos o puntuales al inicio de una actividad concreta.

De acuerdo a los niveles hay diferentes recursos que podemos emplear:

  • El diálogo a través de preguntas problematizadoras pero además se pueden emplear:
  • Una seriación con dibujos sobre una determinada temática en la que el alumno deba dibujar el final.
  • Una anticipación a realizar en el inicio de una experiencia de laboratorio con justificación incluida.
  • El armado de un diseño experimental para comprobar un determinado concepto.
  • El dibujo por sí mismo es un gran arma con la que contamos para anticipar. Por ejemplo al iniciar el tema de la germinación se les puede pedir que dibujen una secuencia en relación a cómo van a crecer las plantas. Al mismo tiempo nos servirá de material de registro.

La enseñanza de un mismo contenido de aprendizaje puede ser abordada con objetivos distintos por distintos  docentes, o por los mismos en función de las circunstancias en las que se lleve a cabo el aprendizaje.

3. ¿Cómo explorar?
Es la respuesta más difícil ya que existen muchos instrumentos.
El diálogo entre la maestra y el alumno a partir de preguntas problematizadoras permitirán una exploración más flexible y más rica, pero además permitirán preservar la dinámica del aula.

No sólo se deben explorar los conocimientos de tipo conceptual sino que es necesario además explorar los procedimentales (por ej., a partir de tareas donde sea posible observar de manera más o menos directa la secuencia de pasos que llevan a cabo los alumnos en relación al procedimiento que hemos determinado explorar) y los actitudinales (por ej., mediante la observación, el diálogo alumno-docente), en la que el punto de partida sean situaciones en la que los alumnos deban aportar respuestas a un problema acudiendo a actitudes o valores que han ido construyendo.


En todos los casos es necesario tener muy en cuenta:

● Que el planteo o consigna inicial sea accesible a la comprensión de todos los alumnos.
● Que se límite al objetivo sobre el que vamos a trabajar.
● Que no admita respuestas por sí o no.
● Que durante la exploración no se den explicaciones adicionales que perturben el pensamiento original del niño, aunque sí aclaraciones sobre el sentido de lo que se está preguntando.
● Que se evite el intercambio de opiniones entre los alumnos, ya que pueden llegar a "contaminar" las respuestas de muchos con ideas ajenas.
● Que no se interfiera para nada en la elaboración de las respuestas, es decir, no se confirme la validez de ninguna respuesta, ni se reprueben los desaciertos.

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